sábado, 2 de mayo de 2009

Jueves

En mi mente hay un razonamiento posible

Uno incontenible, apacible e inconcebible

Está por un lado las ganas de correr por los vientos

Y por otro lado el de caer rendido y sin esfuerzo

Ante el cuerpo intangible que se llama recuerdo

Es así como un día normal

Es cuna de razonamientos incongruentes

Son palabras omitidas por la luz de la luna

Imaginación callada, malinterpretada

Son palabras cesadas por mi vigente cuna

Por mi cuerpo desgraciado

Por mi ojos sellados

Por mis labios mojados

Por tus besos topacio

Empezando la mañana y todo es diferente

Por un segundo los árboles me entienden

Me divierten con sus carambolas impertinentes

Me buscan en mi cama me invitan a disfrutarlos

Bailando en mi ventana moviendo sus raíces

Al pasar ese momento empiezan a comportarse

Cesan sus movimientos y vuelven a su origen

Y los ojos del silencio se posan y me adormecen

Al pasar la tarde divertida y pesimista

Se ríe y se posa en una rosa rota

La tarde toma un color opaco a mis ojos

Se vuelve grisácea con tonos cobrizos

Se desnuda de pronto sin prisa

Se viste de negro iluminada por mis fatigas

Mientras choca mi desdicha con mis amplias sonrisas

Son las cosas que suceden en un día como este

Un viernes con gusto a lunes

Un lunes con aires de miércoles

Un miércoles llamado jueves

Al anochecer las cosas se convierten en oscuridad

Y la gracia de este estado es su propia ironía

Por más raro que parezca toman más claridad

Y vago se torna todo lo que hice en el día

Y mi mente despierta se prepara para la siesta

En un sueño una cruel dieta de besos

En cierta manera tus pensamientos se vuelven concretos

Y te acostumbras tanto a vivir en éstos

Que al empezar de nuevo mueres por dentro

Y el hambre te carcome tanto que mendigas

Mendigas una caricia, mendigas un beso

Y de pronto te llueven sus besos

Y despiertas

Y en mi mente hay un razonamiento posible

Ella ya no existe, mas no sus recuerdos

Aquellos rojos sabrosos e iluminados

Con gustos dulces agrios y salados

Y con aire de ironía

Concientemente me recuerda de aquel día

Ese día oscuro rosado y marchito

Y este sueño incontenible, mas no susceptible

Toma prisa y se detiene y se pega fuertemente

Y me recuerda de cómo ella.

Me decía que lo que yo quisiera

Se concedería y se detendría

En aquellas noches moradas y con un arpegio de saxo

La intranquila brisa pronto se habrá transformado

Se habrá transformado en un terremoto de pensamientos

Algunos más claros que otros, otros borrosos

Bochornosos, pero jocosos

Un poco tristes y miedosos

De aquel día en que me quisiste y me doliste

Y luego de eso me olvidaste y maltrataste, maltrataste y amaste.