En mi mente hay un razonamiento posible
Uno incontenible, apacible e inconcebible
Está por un lado las ganas de correr por los vientos
Y por otro lado el de caer rendido y sin esfuerzo
Ante el cuerpo intangible que se llama recuerdo
Es así como un día normal
Es cuna de razonamientos incongruentes
Son palabras omitidas por la luz de la luna
Imaginación callada, malinterpretada
Son palabras cesadas por mi vigente cuna
Por mi cuerpo desgraciado
Por mi ojos sellados
Por mis labios mojados
Por tus besos topacio
Empezando la mañana y todo es diferente
Por un segundo los árboles me entienden
Me divierten con sus carambolas impertinentes
Me buscan en mi cama me invitan a disfrutarlos
Bailando en mi ventana moviendo sus raíces
Al pasar ese momento empiezan a comportarse
Cesan sus movimientos y vuelven a su origen
Y los ojos del silencio se posan y me adormecen
Al pasar la tarde divertida y pesimista
Se ríe y se posa en una rosa rota
La tarde toma un color opaco a mis ojos
Se vuelve grisácea con tonos cobrizos
Se desnuda de pronto sin prisa
Se viste de negro iluminada por mis fatigas
Mientras choca mi desdicha con mis amplias sonrisas
Son las cosas que suceden en un día como este
Un viernes con gusto a lunes
Un lunes con aires de miércoles
Un miércoles llamado jueves
Al anochecer las cosas se convierten en oscuridad
Y la gracia de este estado es su propia ironía
Por más raro que parezca toman más claridad
Y vago se torna todo lo que hice en el día
Y mi mente despierta se prepara para la siesta
En un sueño una cruel dieta de besos
En cierta manera tus pensamientos se vuelven concretos
Y te acostumbras tanto a vivir en éstos
Que al empezar de nuevo mueres por dentro
Y el hambre te carcome tanto que mendigas
Mendigas una caricia, mendigas un beso
Y de pronto te llueven sus besos
Y despiertas
Y en mi mente hay un razonamiento posible
Ella ya no existe, mas no sus recuerdos
Aquellos rojos sabrosos e iluminados
Con gustos dulces agrios y salados
Y con aire de ironía
Concientemente me recuerda de aquel día
Ese día oscuro rosado y marchito
Y este sueño incontenible, mas no susceptible
Toma prisa y se detiene y se pega fuertemente
Y me recuerda de cómo ella.
Me decía que lo que yo quisiera
Se concedería y se detendría
En aquellas noches moradas y con un arpegio de saxo
La intranquila brisa pronto se habrá transformado
Se habrá transformado en un terremoto de pensamientos
Algunos más claros que otros, otros borrosos
Bochornosos, pero jocosos
Un poco tristes y miedosos
De aquel día en que me quisiste y me doliste
Y luego de eso me olvidaste y maltrataste, maltrataste y amaste.

