viernes, 27 de noviembre de 2009

Me esconderé entre las ramas

Me esconderé entre las ramas
Me perderé en el firmamento
Contaré las bajas de la batalla
Buscaré en los rincones de mi alma

Trataré de ordenar las palabras
Para que cuando salgan de mi boca
No suenen como cascabel, sino como tus ojos
Trataré de ordenar el mundo
Para que cuando lo conozcas
No pienses en ocasos, sino en sus arreboles

Cazaré los sentimientos que irradias,
Los colgaré de tu cuello;
Así, serán tus amuletos
De la misma forma que son míos
Tus sonrisas, tus quebrantos
Tus problemas y tus encantos,
Mis memorias

jueves, 26 de noviembre de 2009

Osmosis

Una lágrima salina se deslizaba en su mejilla. Sobre sus pómulos, el ámbar se bañaba en el agua de sus ojos. Arriba de sus cejas arqueadas, su pálida frente le da la bienvenida a sus cabellos claros como el mediodía. Su pelo corto y despeinado se mesclaba con sus lágrimas y desembocaba en su pelo; sus manos le cubrían el rostro.

De pronto, en un ruego de esperanza, levantó la cabeza y observó el techo de su habitación. En él observó un dibujo que había hecho hacía ya una decena de años, cuando recién entraba en la adolescencia: entonces tenía 13 años y no entendía mucho de la vida.

con el paso del tiempo vivió un sinnúmero de situaciones y cosas: vio personas cantando, leyó poesía barata, cocinó platos exquisitos, probó comida rápida, construyó relaciones, hizo el amor, sufrió despechos, ocacionó despechos y llegó a los 23 años como lo hace cualquier persona de su edad: con más certezas que dudas.

De pronto, aquella salina lágrima tocó la comisura de sus labios, y en un acto reflejo, fue limpiada por su lengua de una manera casi inconciente. En aquel momento murmulló las primera palabras desde que se despidió de su pasado: "Me habían dicho que el quebranto era amargo... a mí me sabe salado", dijo mientras un pequeña risa salió desde el fondo de su garganta.

Se puso de pie y el fuego de sus ojos se encendió de pronto. Tomó una bufanda, se la puso alrededor del cuello, su quito sus sandalias y salió a caminar por entre los lodazales.

Ella vivía en el bosque y cuando se sentía triste le gustaba caminar descalza, puesto que sentía que de esta manera se conectaba más con el mundo y sus necesidades; no había nada más hermoso que verla transitar ensimismada con los pies desnudos. Era como si mutara en un ser superior, en un semidios de lánguidas piernas y mirada taciturna, pero con un alma aguerrida y de armastomar. Si alguien la veía caminar por aquellos lares, no podía interrumpirla; no porque no debía, sino porque simplemente no se podía.

Y así, en aquel acto de purificacion espiritual, la vi hace un par de meses; alimentándose de la naturaleza, absorbiendo su aire puro, escuchando el susurro de las ramas, bailando al son de su melodía y jugando con la tierra.

debo confesar que la observé demasiado -alrededor de dos horas- y la saqué de su concentración religiosa. Cuando sus ojos se clavaron en los míos, sentí una punzada en mi alma. Ella se echó a correr por entre los arbustos, éstos la escondieron; yo la seguí y no la encontré

Y así estuve vagando horas y horas, hasta que cayó la noche. Una oscura noche se posó sobre las copas de los árboles, tan siniestra que ni las estrellas ni la luna se atisbaba. El negro era absoluto y el miedo era tan permanente, que llegué a creer que temer era normal.

Los árboles no se movían ni la brisa existía, me sentía en un vacío mientras chocaba con todos los objetos que se me cruzaban. Lo último que recuerdo fue un olor a sangre en el aire, una presencia maligna en el ambiente y un punzante dolor en la pierna.

Entonces corrí por los llanos, como si no hubiera en mí otra razón de existir. De pronto, caí al vacío y rodé por una colina un par de segundos y choque con una superficie plana y de madera. Con mis ropas llenas de barro y un chichón en la frente producto de la caída me intenté parar si lograr mi cometido.

De pronto noto una mano cálida en mi cara. Me toma de mis brazos y me lleva alrededor de la superficie plana, que resultó ser su casa. En el interior el amoblado era exquisito, el ambiente inmaculado y ella... era de otro planeta.

No sé cuantas horas estuve inconciente, pero el frío de la mañana y la punzada en el hombro me sacaron de mi profundo sueño.

se le veía alegre, tarareando una tonada desconocida para mí en aquel entonces, pero yo la miraba idiotizado, con una concentración digna de monjes budistas,al punto de que había olvidado mi dolor y mi pesar.

ella sonrió y me quitó las vendas de mi hombro, estaban ensangrentadas, pero le hemorragia se había detenido. Me puso un ungüento y me masajeó con fuerza y de la nada no había ni cicatriz.

Le pregunté que me había puesto, pero no respondió.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Caminos

Tú eres una persona diferente, elegre, sencilla, dinámica. Te manejas en barrios lúgubres, apagados, lánguidos y siniestro, como si esa oscuridad nutriera esa luz que llevas en alma, tú, sonriente y alegre ¿Es felicidad tu nombre, tu pasatiempo o tu virtud? te lo pregunto porque rayos emanan de tus ojos, fuego borbotea de tus poros y tranquilidad de tus manos; hay que sentir tus caricias para respirar relajado.

Pero tu ausencia, tu ausencia se nutre de tu precencia, se alimenta de tus miradas, de tu voz, de tu piel; te vas y tu ausencia ataca sin misericordia, sin piedad arremete con fuerza y se clava en lo más profundo de tu alma. Tu ausencia le teme sólo a tu precencia, tu ausencia se aterra cuando la miras de frente, ésta escapa y se esconde en las sombras que no tocan tu luz y espera.

ya no sé como no extrañarte soñadora impenitente, risueña perenne, jovialidad intermitente; sólo se recordarte y extrañarte, conversarte e ilusionarte, dibujarte un paraíso que existe sólo en tus alrededores y que desaparece en el momento en que te desvaneces.

mi pasatiempo es extrañarte, escribirte, imaginarte, soñarte, pensarte, robarte, pintarte, recitarte, describirte, escrutarte, buscarte y no encontrarte. pero eso no me aflije, niña de mis sueños, porque siempre estuviste presente, siempre estuviste escondida tras un arbusto, sobre un edificio, inmersa en una ciudad a mil leguas de la mía, una ciudad utópica a la cual no me acercaba ni en mis más locos sueños.

a pesar de todo yo no me enamoro, yo no me ilusiono, yo no encuentro mi descanso en tu mirada ni en tu voz. yo, sólo pienso, mas no existo.

jueves, 12 de noviembre de 2009

la ambulancia

yo no escribo ni canto, tampoco bailo ni pinto, menos esculpo ni diseño, pero por lomenos hablo. Y aunque hable, éste tampoco es mi oficio, ya que prefiero observar antes que a hablar. Sin embargo el observar no es mi pasatiempo, porque cuandomiro mucho un objeto, inerte o animado sea éste, tiendo a personificarlo. De pronto árboles me saludan, los matorrales me conversan, los camnos se ríen y yo... sólo pìenso.

Tal vez soy un pensador crónico, uno que no piensa el cómo, sino el qué. Esto debido a que el cómo me es desconocidoy el porqué no me intereza. Entonces investigo el qué y dejo de ser un pensador. Investigo afanosamente y luego me aburro. Pero "los tontos se aburren" decía mi abuela: es por esto que camino. Camino sin rumbo fijo: hacia el norte, hacia el sur, al oriente y al poniente, doblo en las esquinas, cruzo los caminos, busco una banquilla y me siento.

No estoy agotado, pero aún así me siento. Cierro los ojos y escucho a las aves; me transformo en un oyente. Disfruto la naturaleza y disfruto las urbes, disfruto los lodazales al igual que al asfalto. Entonces miro la hora y corro. Me empiezo a desesperar, me acelero, mi corazón va a mil por hora y todo se vuelve negro.

Despierto en una camilla con una bella enfermera parada a mi lado. Se ríe de mi mala suerte y me cuenta un chiste de elefantes sordos, que resulta ser muy divertido. Le pregunto a la hermosa enfermera: "¿qué me sucedió?" A lo que ella responde: "te atropello una ambulancia"

Miedo

Tengo miedo de mi mismo
le temo al mundo y al cielo
le temo a los muertos
le temo a los recuerdos
le temo a las palabras
le temo a los actos
le temos alos temores
le temo a tu almohada
le temo a tu sudor
le temo a tu cuerpo
Porque soy valiente

tengo miedo del miedo
tengo miedo de las almas
le temo a las venganzas
le temo a las semblanzas
le temo a lo que no hay que temer
le temo sólo por temerle
le temo a tus besos
le temo a tus manos
le temo a tu presencia
me escapo de tu casa

tengo miedo a lo imperceptible
le temo porque no lo veo
le temo porque no lo huelo
le temo porque no lo siento
le temos al cuerpo inerte del teniente Bello
le temo a tus brazos lánguidos
le temo a tus ojos rubíes
le temo a tus cabellos dorados
y corro por el bosque florido

tengo miedo de ser lo que no soy
le teme a la persona que soy
le temo al cielo estrellado
le temo a la luna cristalizada
le temo a tu cuerpo esbelto
le temo a tu mirada
le temo a todo
le temo a nada
me recuesto en el pasto mojado

tengo miedo de no ser valiente
le temo al temor que siento permanentemente
le temo al aire que respiro
le temo al sentimiento que me oaciona el miedo
le temo al miedo
le temo al miedo
le temo al miedo por sobre todo
le temo a no tenerte a mi lado
le temo porque no estás ami lado
le temo a tu espalda quinceañera
le temo a tus opiniones maduras
y muero de tristeza

le tengo miedo a la nada
le temo a nada
a nada le temo
porque la nada es todo
porque tú eres nada
le temo a nada
porque todo es nada
le temo a nada
y me levanto nuevamente