lunes, 23 de noviembre de 2009

Caminos

Tú eres una persona diferente, elegre, sencilla, dinámica. Te manejas en barrios lúgubres, apagados, lánguidos y siniestro, como si esa oscuridad nutriera esa luz que llevas en alma, tú, sonriente y alegre ¿Es felicidad tu nombre, tu pasatiempo o tu virtud? te lo pregunto porque rayos emanan de tus ojos, fuego borbotea de tus poros y tranquilidad de tus manos; hay que sentir tus caricias para respirar relajado.

Pero tu ausencia, tu ausencia se nutre de tu precencia, se alimenta de tus miradas, de tu voz, de tu piel; te vas y tu ausencia ataca sin misericordia, sin piedad arremete con fuerza y se clava en lo más profundo de tu alma. Tu ausencia le teme sólo a tu precencia, tu ausencia se aterra cuando la miras de frente, ésta escapa y se esconde en las sombras que no tocan tu luz y espera.

ya no sé como no extrañarte soñadora impenitente, risueña perenne, jovialidad intermitente; sólo se recordarte y extrañarte, conversarte e ilusionarte, dibujarte un paraíso que existe sólo en tus alrededores y que desaparece en el momento en que te desvaneces.

mi pasatiempo es extrañarte, escribirte, imaginarte, soñarte, pensarte, robarte, pintarte, recitarte, describirte, escrutarte, buscarte y no encontrarte. pero eso no me aflije, niña de mis sueños, porque siempre estuviste presente, siempre estuviste escondida tras un arbusto, sobre un edificio, inmersa en una ciudad a mil leguas de la mía, una ciudad utópica a la cual no me acercaba ni en mis más locos sueños.

a pesar de todo yo no me enamoro, yo no me ilusiono, yo no encuentro mi descanso en tu mirada ni en tu voz. yo, sólo pienso, mas no existo.

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