Una lágrima salina se deslizaba en su mejilla. Sobre sus pómulos, el ámbar se bañaba en el agua de sus ojos. Arriba de sus cejas arqueadas, su pálida frente le da la bienvenida a sus cabellos claros como el mediodía. Su pelo corto y despeinado se mesclaba con sus lágrimas y desembocaba en su pelo; sus manos le cubrían el rostro.
De pronto, en un ruego de esperanza, levantó la cabeza y observó el techo de su habitación. En él observó un dibujo que había hecho hacía ya una decena de años, cuando recién entraba en la adolescencia: entonces tenía 13 años y no entendía mucho de la vida.
con el paso del tiempo vivió un sinnúmero de situaciones y cosas: vio personas cantando, leyó poesía barata, cocinó platos exquisitos, probó comida rápida, construyó relaciones, hizo el amor, sufrió despechos, ocacionó despechos y llegó a los 23 años como lo hace cualquier persona de su edad: con más certezas que dudas.
De pronto, aquella salina lágrima tocó la comisura de sus labios, y en un acto reflejo, fue limpiada por su lengua de una manera casi inconciente. En aquel momento murmulló las primera palabras desde que se despidió de su pasado: "Me habían dicho que el quebranto era amargo... a mí me sabe salado", dijo mientras un pequeña risa salió desde el fondo de su garganta.
Se puso de pie y el fuego de sus ojos se encendió de pronto. Tomó una bufanda, se la puso alrededor del cuello, su quito sus sandalias y salió a caminar por entre los lodazales.
Ella vivía en el bosque y cuando se sentía triste le gustaba caminar descalza, puesto que sentía que de esta manera se conectaba más con el mundo y sus necesidades; no había nada más hermoso que verla transitar ensimismada con los pies desnudos. Era como si mutara en un ser superior, en un semidios de lánguidas piernas y mirada taciturna, pero con un alma aguerrida y de armastomar. Si alguien la veía caminar por aquellos lares, no podía interrumpirla; no porque no debía, sino porque simplemente no se podía.
Y así, en aquel acto de purificacion espiritual, la vi hace un par de meses; alimentándose de la naturaleza, absorbiendo su aire puro, escuchando el susurro de las ramas, bailando al son de su melodía y jugando con la tierra.
debo confesar que la observé demasiado -alrededor de dos horas- y la saqué de su concentración religiosa. Cuando sus ojos se clavaron en los míos, sentí una punzada en mi alma. Ella se echó a correr por entre los arbustos, éstos la escondieron; yo la seguí y no la encontré
Y así estuve vagando horas y horas, hasta que cayó la noche. Una oscura noche se posó sobre las copas de los árboles, tan siniestra que ni las estrellas ni la luna se atisbaba. El negro era absoluto y el miedo era tan permanente, que llegué a creer que temer era normal.
Los árboles no se movían ni la brisa existía, me sentía en un vacío mientras chocaba con todos los objetos que se me cruzaban. Lo último que recuerdo fue un olor a sangre en el aire, una presencia maligna en el ambiente y un punzante dolor en la pierna.
Entonces corrí por los llanos, como si no hubiera en mí otra razón de existir. De pronto, caí al vacío y rodé por una colina un par de segundos y choque con una superficie plana y de madera. Con mis ropas llenas de barro y un chichón en la frente producto de la caída me intenté parar si lograr mi cometido.
De pronto noto una mano cálida en mi cara. Me toma de mis brazos y me lleva alrededor de la superficie plana, que resultó ser su casa. En el interior el amoblado era exquisito, el ambiente inmaculado y ella... era de otro planeta.
No sé cuantas horas estuve inconciente, pero el frío de la mañana y la punzada en el hombro me sacaron de mi profundo sueño.
se le veía alegre, tarareando una tonada desconocida para mí en aquel entonces, pero yo la miraba idiotizado, con una concentración digna de monjes budistas,al punto de que había olvidado mi dolor y mi pesar.
ella sonrió y me quitó las vendas de mi hombro, estaban ensangrentadas, pero le hemorragia se había detenido. Me puso un ungüento y me masajeó con fuerza y de la nada no había ni cicatriz.
Le pregunté que me había puesto, pero no respondió.
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