-¿Te puedo decir una cosa? La última vez que me sentí así, fue cuando me dijeron que no debía enamorarme de ti.
-¿En serio? ¿Y por qué alguien sería capaz de decirte que no te enamoraras de mí?
-Porque tal vez sabían que me ibas a hacer sentir como me siento ahora.
-¿Y cómo te sientes ahora?
-Mal.
-Lo siento.
-No te preocupes, son cosas que le suceden a cualquiera.
-Pero tú no te lo mereces.
-Lo sé. Pero ya estoy metido en esto así que no queda más que enfrentarlo y salir adelante ¿no cierto?
-De verdad lo siento
-Te dije que pierdas cuidado, además ¿serías capaz de volver a ser quién eras para hacer que yo vuelva a ser quién era?, No lo creo.
-Lo sé y lo único que puedo decirte es que nunca fue mi intención hacerte daño, de verdad
-Es triste cuando las personas tienen que pagar los vasos rotos de otras personas, yo pagué los de alguien que nunca conocí y créeme, hay gente pagando los tuyos en este instante, es más, no me sorprendería tener esta misma charla con otra persona en un tiempo más, con la diferencia de que yo seré el que se disculpe por todo.
-Es que nunca pude olvidar lo que me hicieron
-Yo tampoco olvidaré lo que tú me hiciste
-Es difícil cerrar las heridas profundas y es aún más difícil borrar las cicatrices
-Es verdad, pero tengo que hacerte una pregunta
-¿Y cual es?
-¿Nunca pudiste olvidar lo que te hicieron o nunca pudiste olvidar a quien te lo hizo?
-Prefiero pasar esa pregunta
-¿Y por qué?
-Porque no sé la respuesta y tampoco la quiero averiguar
-Eso significa que sabes la respuesta pero no la quieres corroborar
-Tal vez
-Si esta era tu idea de no me olvides debo decir que no era lo que me había imaginado
-Yo tampoco
-¿A que te refieres?
-A nada, olvídalo
-Si así lo quieres
-Creo que es mejor que cambiemos el tema o nos despidamos
-Me es difícil olvidarte y no puedo evitar pensar en las cosas malas
-¿Es un adiós?
-Lamentablemente
-Que tengas una feliz vida
-¿La has tenido tú?
-¿Por qué preguntas eso?
-Porque si tú has podido arreglar tu vida entonces significa que yo podré arreglar la mía
-Pero…
-No importa. Espero que en la próxima vida tengamos más suerte. Adiós
lunes, 22 de febrero de 2010
jueves, 18 de febrero de 2010
Ojos de Onix
De tus profundos ojos marrón
emergió el vasto sonido del mar
y así comenzó a palpitar
mi otrora adormecido corazón
De pronto te recuerdo en los cerros
danzando entre los troncos de roble
evocando bellos cánticos nobles
y salvando los corazones de hierro
emergió el vasto sonido del mar
y así comenzó a palpitar
mi otrora adormecido corazón
De pronto te recuerdo en los cerros
danzando entre los troncos de roble
evocando bellos cánticos nobles
y salvando los corazones de hierro
sábado, 6 de febrero de 2010
Pequeña
Ensimismada en sus pasos se desliza por el asfalto
Atendiendo cada uno de sus movimientos
Sintiéndolos frágiles, lánguidos y tristes
Caminando en medio de la calle
Robando las miradas de los peatones
Con una sonrisa perenne en el rostro
Dos cristales de inocencia bajo la frente
Incandescentes llamas nacen de sus cabellos
Su cuerpo danza mientras transita por el cemento
Robando las palabras de los labios
En su mano lleva un llavero en forma de cofre
Donde acarrea las llaves
De los corazones de los hombres
Cada pequeña llave pesa siete gramos
Y brillan a la luz de luna
Como si con sus brillos le estuvieran cantando
Ella camina a pies descalzos
Con una cadenilla atada al tobillo
Su piel pálida como el quebranto
Ilumina hasta las noches más tristes
Más despiadadas y solitarias
Sin quitar la profundidad de su mirada
Pequeña
Robusta como una semilla
Implacable como una lágrima
Despiértame de mi estupor
Libérame por un segundo
De este dolor
Atendiendo cada uno de sus movimientos
Sintiéndolos frágiles, lánguidos y tristes
Caminando en medio de la calle
Robando las miradas de los peatones
Con una sonrisa perenne en el rostro
Dos cristales de inocencia bajo la frente
Incandescentes llamas nacen de sus cabellos
Su cuerpo danza mientras transita por el cemento
Robando las palabras de los labios
En su mano lleva un llavero en forma de cofre
Donde acarrea las llaves
De los corazones de los hombres
Cada pequeña llave pesa siete gramos
Y brillan a la luz de luna
Como si con sus brillos le estuvieran cantando
Ella camina a pies descalzos
Con una cadenilla atada al tobillo
Su piel pálida como el quebranto
Ilumina hasta las noches más tristes
Más despiadadas y solitarias
Sin quitar la profundidad de su mirada
Pequeña
Robusta como una semilla
Implacable como una lágrima
Despiértame de mi estupor
Libérame por un segundo
De este dolor
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