Ensimismada en sus pasos se desliza por el asfalto
Atendiendo cada uno de sus movimientos
Sintiéndolos frágiles, lánguidos y tristes
Caminando en medio de la calle
Robando las miradas de los peatones
Con una sonrisa perenne en el rostro
Dos cristales de inocencia bajo la frente
Incandescentes llamas nacen de sus cabellos
Su cuerpo danza mientras transita por el cemento
Robando las palabras de los labios
En su mano lleva un llavero en forma de cofre
Donde acarrea las llaves
De los corazones de los hombres
Cada pequeña llave pesa siete gramos
Y brillan a la luz de luna
Como si con sus brillos le estuvieran cantando
Ella camina a pies descalzos
Con una cadenilla atada al tobillo
Su piel pálida como el quebranto
Ilumina hasta las noches más tristes
Más despiadadas y solitarias
Sin quitar la profundidad de su mirada
Pequeña
Robusta como una semilla
Implacable como una lágrima
Despiértame de mi estupor
Libérame por un segundo
De este dolor
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