martes, 25 de mayo de 2010

Destrucción

Las veredas partidas, las calles inundadas.
Edificios caídos, niños llorando, mujeres atormentadas

Hombres muertos...

Arboles desnudos, perros desnucados,
flores pisadas, pasto seco
Pintura descascascarada

Quebranto,
sufrimiento,
dolor.

Mis vista se torna gris
como la tarde se vuelve noche
mi rostro palidece,
como las tardes de invierno
mi palpitar se acelera
la pena me embarga

Las luces se apagan
los pasillos se estrechan;
¡Corro! Raudo y veloz
Acosado por el miedo, ¡Corro!

Se escuchan gritos a la distancia
Llantos que desgarran el alma
Pasos, fuertes y decididos
movimientos ondulantes,
bajo mi cuerpo

Me levanto, me escapo, me siento y me calmo...

Siento tu respiración, tus sollozos,
tus lágrimas, mis lágrimas
siento tu abrazo fuerte como el dolor.

Te desvaneces y el mundo junto a ti
desaparece

lunes, 17 de mayo de 2010

Milagros Flores

Milagros Flores se paseaba por las calles de Concepción. Le gustaba contar los autos que pasaban, mientras ella se caminada en las veredas de la ciudad. Su rutina diaria era siempre diferente: algunos días, ella transitaba por las avenidas paralelas al río y otras, por las perpendiculares.

Esta señorita nunca se paseaba por la misma calle 2 veces en un mes, sin embargo, gracias a sus largos paseos se conocía la ciudad al revés y al derecho. Era capaz de decirte con exactitud, donde se encontraban los más económicos restaurantes, los más lindos paisajes, los calejones menos transitados o un lugar tranquilo en el cual fumarse un cigarro a las 3 y media de la mañana, sin miedo a que algo malo le pasara.

Sin duda, conversar con Milagros era una aventura. El problema residía en su forma de vestir: parecía una andrajosa.

Es por esto que Milagros simpre la veías sola. Eso no le molestaba, ya que prefería mil veces estar sola que mal acompañada. Es por esto que Milagros

domingo, 16 de mayo de 2010

Yo te Quiero

A ver ¿cómo comienzo? Creo que los más sano sería empezar por lo que siento, aunque tal vez no sería lo correcto.

Tal vez decirte las cosas que quiero, o mejor dicho, que no quiero. Lo importante es que estoy sentado al frente tuyo con un vaso de cerveza y las ganas y fuerzas de hablarte de mis sentimientos.

Hace cerca de ocho meses, conocí a una princesa vestida de harapos. De ee tipo de personas que no están en la cima, simplemente porque no es una de sus prioridades. me hundí en aquellos ojos y soñe con ellos hasta que el tiempo los suprimió de mi mente. Ansié su boca de día y de noche. Me sumergí en sus claros cabellos cómo la lluvia en los trigales y en mimente rumié su filosofía para digerirla y transformarla en mía. No me pude robar sus besos, pero por lo menos me quedé con algunas de sus utópicas ideas.

Lo cierto es que sus palabras calaron ondo en mi alma y su mirada penetró profundo en mi mente. Pero no estoy aquí para escirbir su biografía, sino para hablarte de las cosas que pasan por mi cabeza.

El tiempo prosiguió su camino como suele hacerlo siempre, yo lo acompañe y mi memoria se nutrió de nuevas experiencias. Y te tomó a ti y te transformó en algo importante, constantemente asediado por palabras llenas de cizaña, actos impuros, pensamientos egoístas y... Yo

Al poco tiempo de conocerte me vi encerrado en un mundo ensueños, con grandes facultades y poderes; lleno de responsabilidades inmanejables para mí. Llenos de risas, canciones y caricias me acompañaste por el sendero de la vida, a mi lado o un paso detrás, sonsteniéndome y haciéndome fuerte.

Pero aquella princesa volvió a mirarme y me hizo recordar sensaciones que pensé extintas. Toda esa rutina contigo me hizo olvidar la verdadera naturaleza de mi personalidad. Ayer me dieron ganas de gritarte: "si sigo contigo, nunca seré la persona que quiero ser", pero no tuve los cojones para partirte el corazón.

Tanto sexo del bueno me hizo olvidar un par de cosas. De todas formas, no podía irme de aquí sin decirte lo que siento y lo mucho que te respeto.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Efímero

Tan pronto venía, ya se iba alejando.

martes, 11 de mayo de 2010

Ella y Él

Ella posa lentamente su mano sobre la de su compañero de tertulias, lo observa a los ojos y le dice: si de mi dependiera, no bebería más. Él, atónito, no puede quitar la vista de aquellas profundas pupilas color miel, luego balbucea y no atina a nada más que a llenarle el vaso nuevamente.

¡Idiota, no te acabo de decir que no quiero más! Ella le suelta la mano, se para de su asiento de un salto y de un manotazo lanza el vaso lejos. Él no se inmuta con el acto y enarbolando una sonrisa le dice: Aquel vaso era para mí y tú lo diste vuelta, maldita alcohólica.

-Alcohólica tu madre, ¡maricón!
-Siempre me lo sacas en cara, ¡púdrete perra!

Ambos se acercaron y se besaron apasionadamente. Luego se desnudaron y comenzaron a golpearse, mientras se gritaban improperios de grueso calibre.

sábado, 8 de mayo de 2010

Podrido

Otoño podrido por las hojas muertas
la tierra húmeda se alimenta
descansa,vibra, duerme, despierta
se congela entre el gris del cielo
y renace del pudrimiento

y es calor, regocijo, sencillez, belleza
es un deleite