viernes, 1 de octubre de 2010

soliloquio de un loco

son las dos de la madrugada, y me duelen
los hombros por las cajas que cargué anoche
Eran pasadas palabras que un político proyectaba:
zafradas, féretros cubridos y un asesinato
frustrado por la realidad del individuo

entonces mis ojos me pesan, los cierro
y duermo...
...
...

No puedo dormir y me levanto a beber
un café amargo como el actual gobierno...
como todos los gobiernos

Entonces bajo, me sirvo una piscola
y bailo con muejeres, de dudosa reputación.
Danzo Polka, Cueca Chora, Lambada
y una camela Cumbia sobre la locura
y cosas que no entiendo
y la beso
y recuerdo sus palabras
y, y, y... la alejo, yo me alejo,
Sí, me alejo.

Abro la puerta con desesperación
Escapo de los fantasmas
/de la infancia de Hitler
y golpeo a u borracho acostado en la cuneta
de un desierto valle, bautizado
con el nombre de Talcahuano.

el mendigo resultó ser Yo,
Lo golpeo con rabia; no despierta,
lo pateo con fuerza; no despierta,
le grito en las orejas y despierto
con un lumazo en la testa,
una sonrisa ancha y sangre
/en la testa

me siento en la acera
de la amanecida ciudad
y le pregunto al "buenhombre":
¿por qué me agredes?
Son casi las dos de la tarde -replica-
vete antes de que te mate.

y le dispara en la sien,
cien veces.
el mendigo muere solo una vez y yo junto a él
cien más.

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