Esbozo de mujer,
sonrisa verdadera,
inmaculada vida es
la que avanza en
tu rostro, niña
de manos blancas.
De tus curvas, un
variopinto de
botones de flores,
emanan para convertirte
en divina primavera.
Tus ojos...
son un poema en sí mismos.
tus raíces se alimentan
de tierra:
tu piel toma el color
de ella;
mujer naturaleza.
Es que eres la inocencia,
niña de brazos.
Mujer de vasto e
inexplorado querer,
diminuta y frágil
semilla de amor,
que busca vastos
campos donde ser sembrada,
regada y cosechada.
Niña serás hasta el primer amor,
diminuta mujer de piernas largas.
Niña serás hasta el primer
gran beso y tu fruto
no madurará.
Pero en eso recae tu
belleza, niña arboleda.
Hermosa intocable,
imposible deñarte.
¡Tocarte es el
pecado original!
Pequeña fruta del
paraíso.
domingo, 27 de marzo de 2011
jueves, 24 de marzo de 2011
No me pidas
No me pidas que te olvide.
No me pidas,
que sería pecado
dejar de lado
el sabor de tus manos.
No me pidas que te olvidé,
como el viento
olvida los secretos del viajero.
He besado tus piernas
y tus manos,
he besado tus brazos
y tus labios.
No me pidas que te olvide,
que eso
sería un pecado,
como jurar en vano
que nunca te he amado.
No me pidas,
que sería pecado
dejar de lado
el sabor de tus manos.
No me pidas que te olvidé,
como el viento
olvida los secretos del viajero.
He besado tus piernas
y tus manos,
he besado tus brazos
y tus labios.
No me pidas que te olvide,
que eso
sería un pecado,
como jurar en vano
que nunca te he amado.
sábado, 19 de marzo de 2011
Segundo manifiesto
Yo no escribo por escribir
Ni por tener buena labia
Escribo porque las palabras
Se crearon para ser expresadas
Tienen un hálito orgánico,
Cuerpo y forma
Como una flor.
Son como el cantar
De una Violeta,
Pura e imponente
Como una cascada.
Escribo porque la lengua
Me lo concede
Y ambas manos
Me lo permiten
Porque tanto árboles
Y praderas existen
Escribo por lo que está
Siendo escribido y
Por lo que algún día
Será escrito.
Ni por tener buena labia
Escribo porque las palabras
Se crearon para ser expresadas
Tienen un hálito orgánico,
Cuerpo y forma
Como una flor.
Son como el cantar
De una Violeta,
Pura e imponente
Como una cascada.
Escribo porque la lengua
Me lo concede
Y ambas manos
Me lo permiten
Porque tanto árboles
Y praderas existen
Escribo por lo que está
Siendo escribido y
Por lo que algún día
Será escrito.
Una simple conversación
Sonará como un cliché
Preguntar tu nombre
Tal vez pensarás
¿Quién se cree?
Te digo en este
Instante, que yo
Soy nadie
Mi nombre no suena
En la radio
Y mi apellido
Es extraño
No sé cómo presentarme
Ni cómo comportarme
Ante dos bellos luceros
Pero no por eso
Soy menos sincero
Mi nombre es Darío,
Darío Arias
Y espero conocer
El tuyo
Y espero conocer
El tuyo
Y sinceramente anhelo
Que lo nuestro no quede
En una simple conversación
Preguntar tu nombre
Tal vez pensarás
¿Quién se cree?
Te digo en este
Instante, que yo
Soy nadie
Mi nombre no suena
En la radio
Y mi apellido
Es extraño
No sé cómo presentarme
Ni cómo comportarme
Ante dos bellos luceros
Pero no por eso
Soy menos sincero
Mi nombre es Darío,
Darío Arias
Y espero conocer
El tuyo
Y espero conocer
El tuyo
Y sinceramente anhelo
Que lo nuestro no quede
En una simple conversación
Mujer
No sé si te disfruté
Cuando te tuve.
Sólo sé que me
Arrepiento de no
Haberte tenido más.
Mujer de brazos
Sinceros.
Te recuerdo como
Un relámpago,
Mujer efímera
E intensa
Te olvido,
Pero sin quererlo
Te recuerdo
Y te quiero
Cómo olvidar
Aquellos brazos enamorados
Y pensar que en ellos
Estuve enredado
Cintura colosal
En tan poco tiempo
No alcancé
A conocerte
De eso me arrepiento,
Por eso muero
Sé que el día
De mañana
Cuando recuerde
Tu nombre
El ocaso llegará
Y con él
Mi nombre
Cuando te tuve.
Sólo sé que me
Arrepiento de no
Haberte tenido más.
Mujer de brazos
Sinceros.
Te recuerdo como
Un relámpago,
Mujer efímera
E intensa
Te olvido,
Pero sin quererlo
Te recuerdo
Y te quiero
Cómo olvidar
Aquellos brazos enamorados
Y pensar que en ellos
Estuve enredado
Cintura colosal
En tan poco tiempo
No alcancé
A conocerte
De eso me arrepiento,
Por eso muero
Sé que el día
De mañana
Cuando recuerde
Tu nombre
El ocaso llegará
Y con él
Mi nombre
viernes, 18 de marzo de 2011
Te escribo
Te escribo porque te has
ido, junto a tus cabellos
de fuego sacro y labios
carnosos e insensatos.
Es que mis piernas
titilan como los astros
azules del cielo,
asqueado de pena
y sollozo frondoso.
Te escribo con gran pesar,
ojos de girasoles.
Te escribo con horror,
predicadora de trazos.
Te escribo, porque
me destrozaste el alma
y no dejaste pedazo alguno
para un nuevo sueño.
Sé que pido demasiado,
tu regreso, en diferente cuerpo.
Tu palpitar remojado
en vasto océano,
tu hálito frágil
y escupido desde el cielo.
No digas que nunca te
he llamado, eso sería
mentir descaradamente
a la rosa de los
vientos, extranjeros.
Porque no conosco ni tu
nombre, joya jovial.
No conosco ni tu olor,
ni tu sombra, ni tus
brazos lánguidos,
pero te conosco.
Te he visto llorarle
arrepentida a los ojos
de un desgraciado, a la
boca de un sinvergüenza,
sin escrupulos, ni
consecuencias... sólo
yo te he esperado; solo,
te he esperado.
Y porque te espero
y no apareces,
y porque te quiero
y no sé si vuelves,
y porque no sé si
has nacido
o debo yo parirte.
Muero una y otra vez,
una y otra vez,
una y otra vez,
sin nunca ser
suficiente.
Sin embargo, debo
advertirte: si vienes,
hazlo sin ropa,
porque ni tú ni yo
soportaremos
más de un segundo
sin tocarnos.
Te lo advierto:
la batalla será
extenuante.
Pero quedarás
conforme, al
igual que yo.
ido, junto a tus cabellos
de fuego sacro y labios
carnosos e insensatos.
Es que mis piernas
titilan como los astros
azules del cielo,
asqueado de pena
y sollozo frondoso.
Te escribo con gran pesar,
ojos de girasoles.
Te escribo con horror,
predicadora de trazos.
Te escribo, porque
me destrozaste el alma
y no dejaste pedazo alguno
para un nuevo sueño.
Sé que pido demasiado,
tu regreso, en diferente cuerpo.
Tu palpitar remojado
en vasto océano,
tu hálito frágil
y escupido desde el cielo.
No digas que nunca te
he llamado, eso sería
mentir descaradamente
a la rosa de los
vientos, extranjeros.
Porque no conosco ni tu
nombre, joya jovial.
No conosco ni tu olor,
ni tu sombra, ni tus
brazos lánguidos,
pero te conosco.
Te he visto llorarle
arrepentida a los ojos
de un desgraciado, a la
boca de un sinvergüenza,
sin escrupulos, ni
consecuencias... sólo
yo te he esperado; solo,
te he esperado.
Y porque te espero
y no apareces,
y porque te quiero
y no sé si vuelves,
y porque no sé si
has nacido
o debo yo parirte.
Muero una y otra vez,
una y otra vez,
una y otra vez,
sin nunca ser
suficiente.
Sin embargo, debo
advertirte: si vienes,
hazlo sin ropa,
porque ni tú ni yo
soportaremos
más de un segundo
sin tocarnos.
Te lo advierto:
la batalla será
extenuante.
Pero quedarás
conforme, al
igual que yo.
lunes, 7 de marzo de 2011
Consejos
Señor Pablo Neruda:
Le propongo un trato,
Deme sus poderes para
Encantar una Chiquilla
Y yo le regalo una
Copa de Vino, tinto
Como la sangre en mi sangre
Me parece un trato justo,
Después de todo, una Chiquilla
Embriaga tanto como
Un buen Vino
Por eso siempre digo: si vas
A cortejar, no conduzcas
Puede terminar
Revolcándose en el asiento
Trasero, manchando la
Fina tapicería
Le propongo un trato,
Deme sus poderes para
Encantar una Chiquilla
Y yo le regalo una
Copa de Vino, tinto
Como la sangre en mi sangre
Me parece un trato justo,
Después de todo, una Chiquilla
Embriaga tanto como
Un buen Vino
Por eso siempre digo: si vas
A cortejar, no conduzcas
Puede terminar
Revolcándose en el asiento
Trasero, manchando la
Fina tapicería
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

