domingo, 28 de agosto de 2011

La vida

Yo amo la tierra fértil de mi suelo natal,
amo las playas que con su caricias
le dan vida a los páramos quemados
por la brisa marina.

Amo los vientos septentrional
que con su cantar trae lluvias,
que alimentan los bosques vírgenes
y sus árboles milenarios;
amo el susurro de las gotas
que viajan en picada
sobre flores y arbustos,
sobre mis manos cansadas.

Amo el cantar de las aves por la mañana
que avisan que un nuevo día
ha comenzado.
La orquesta del verde
amanecer en mi ventana,
la amo tanto y tanto,
porque evapora de mi memoria
los tristes amaneceres solitarios,
donde ni la soledad se atrevía
a hacerme compañia.

Amo, por sobre todo, el cielo y sus mantos flotantes,
que viajan por surcan mi cabeza
en busca de suelos en los cuales posarse.
Amo el amanecer y el crepúsculo;
sus arreboles, sus colores, sus formas,
sus lamentos y sus cantos.

Pero por lo que más amo mi tierra,
es por haberte sostenido;
a mis playas,
por haberte bañado;
a mis páramos,
por haberte acompañado
y a la brisa marina,
amada mía,
por haberte acariciado.

Amo el cantar de las aves,
cuando estás a mi lado
y el nuevo día,
porque es un segundo más contigo
que comparto.
La orquesta del bosque
me recuerda que estarás conmigo
y el cielo, por cobijar tu descanso.

Amada mía, las lluvias
tienen un gusto distinto
desde que sé que por tu cuerpo han viajado
y los arreboles del crepúsculo,
que me recuerdan tus mejillas
segundos después de haberte besado.

lunes, 22 de agosto de 2011

Arrepiéntete

Ojos de cordillera, mejillas
que sirven de cauce
para tus dolores del corazón.

He sido condenado
por corte marcial,
para ser el agua nieve
que emana de tu alma...

De todos los beodos, oficinistas y músicos
que rondan tu sonrisa
se la tenías que ofrecer
a aquel que lo único que sabe hacer
es hablar medianamente bonito,
y ni de eso estoy seguro.

Vuela, sonrisa de abaníco inmaculado,
vuela por países y ciudades exóticos,
donde aves se posan en tus brazos
y la gente
siempre tendrá una sonrisa para tus ojos.

Pequeña niña de mano.

sábado, 13 de agosto de 2011

carta

¿Cómo se define la voz que cada uno de nosotros lleva dentro? ¿Es necesario desmembrarnos para, de esta forma, llevarnos a nuestra mínima expresión? ¿De qué manera la destrucción de nosotros es necesaria para ser mejores personas? ¿O tan solo es suficiente construir sobre los cimientos, aunque éstos sean frágiles y efímeros? Me preocupa que los seres humanos acepten sus errores como si no tuvieran solución, me preocupan los traumas y el bagage que esto conlleva. No podría definir en palabras las razones que me han llevado a la realización de este viaje, sólo podría decir que he intentado de mil maneras encontrar mi Yo interno y lo único que logro ver es el conjunto de personas que he conocido y a aquellas que admiro... pero no soy yo. Mi existencia es un cliché en sí misma y eso me perturba... más de lo común. Me suicidaría, pero me niego a pensar que no hay nada más. Dejemosle a la providencia y que ésta elija mi destino.