lunes, 22 de agosto de 2011

Arrepiéntete

Ojos de cordillera, mejillas
que sirven de cauce
para tus dolores del corazón.

He sido condenado
por corte marcial,
para ser el agua nieve
que emana de tu alma...

De todos los beodos, oficinistas y músicos
que rondan tu sonrisa
se la tenías que ofrecer
a aquel que lo único que sabe hacer
es hablar medianamente bonito,
y ni de eso estoy seguro.

Vuela, sonrisa de abaníco inmaculado,
vuela por países y ciudades exóticos,
donde aves se posan en tus brazos
y la gente
siempre tendrá una sonrisa para tus ojos.

Pequeña niña de mano.

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