He surcado auroras boreales,
he atravesado vastos océanos,
he observado el ocaso
convertirse en noche.
Pero nada se asemeja
a la profundidad de tus ojos
compenetrándose con los míos,
o a un esbozo de sonrisa
emergiendo de tus labios.
Que tu mirada policromática
sea mi himno por las mañanas,
que la espesura de tu pecho
sea el cuadro que decore mi despertar;
mujer sonrisa de trueno.
Cuando tus brazos se abren como girasol,
cuando tus ojos se encienden
como días de septiembre,
me sumergo en la inmensidad
de las fosas abisales
y descubro creaturas impresionantes
existentes sólo en los sueños
de algunos elegidos.
Madréporas de inframundo son
tus pupilas perdidas en el ocaso,
trinar de canario
son tu risa y tu llanto,
batir de alas de una mariposa
son tus pestañeos constantes:
Labios de sueño arrebolado.
Sumérgete hasta el fondo del lago
e inventa un idioma nuevo
que sólo tú y yo entendamos
para así, no necesitar a nadie
y escondernos, aun cuando
nos estén observando.
lunes, 17 de octubre de 2011
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