Me susurras en el oído,
pero muchas veces no te comprendo.
No creas que no me deprime
no entender el arco iris:
Su concepción,
sus colores
y su forma tan sencilla, que no hallas en ninguna parte
más que en los rayos de luz
que se filtran
entre las gotas rezagados
que deja la lluvia.
Pero mi conciencia me grita
que Satán Es La Cumbia
y yo,
ser desconsiderado,
le digo que esta melodía no me gusta.
Ésta da media vuelta, se despide
y da tres pasos hacia el alba.
Me han llamado desubicado demasiadas veces.
Ahora, que camino sin norte
que me guíe,
me dejo llevar por el viento,
que cuando me susurra
muchas veces no le entiendo,
no obstante
me declaro digno de su mensaje.
Aunque muchas veces
este sea claro para todos,
menos para este humilde servidor,
que se encandila
con los ojos del viento.
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