jueves, 1 de marzo de 2012

I

Creer en la creación como Verbo,
forjar metales cándidos con la garganta
en un tronar constante en el calvario General
de mi pueblo agonizante.

Grita, canta, llora mientras otros
beben. Se ahogan, en comida los pordioseros
los mendigos de panzas llenas
que le arrebatan el codo a la naturaleza
y niegan su propio origen animalesco.

De ternos y corbatas por las tardes
y humita y frac, por las noches.

Negros trajes de gala
con lineas rimbombantes
que sólo ellos entienden.

Canten sus canciones
¡Griten sus lemas!
cambien sus códigos
y vendan las modas pasadas
aquienes quieren ser como ustedes.

Sean los dueños de algo que no les pertenece
y díganle al mundo que es el camino a transitar.

Poco quiero saber de ti, te posas ante mis ojos;
nada quiero de ti, me saludas en la calle.
Calle sucia y fétida ¡pútrida!

Quiero mi cueva y mi fogata,
tal vez un trozo de carne por asar
y una boca con la cual compartir.

No a tus fiestas, ni tus vinos de etiqueta
No a ti, ni tus mansiones, no te quiero en mi tierra
¡Mira lo que has hecho! La llamo MI tierra

En fin,
Bendiciones y buena viaje.