jueves, 7 de junio de 2012

Comienzo

Siempre me ha costado comenzar. Últimamente también me ha costado perseverar, no sé porqué cuesta tanto mantener una línea. Debe ser porquela vida tiene muchos caminos y mantener un sólo sendero, cierra puertas. Eso es a lo que en la actualidad se le llama doble estándar. Pienso que en un mundo donde las ideologías han perdido peso y el pluralismo es nuestro bien más preciado, debe existir cierta flexibilidad ante las posibilidades, lo que me lleva a la raíz de mi mutismo frente a situaciones extremas: por la boca muere el pez. Algunos llaman a esto la teoría del "espiral del silencio", que básicamente dice que frente a presiones sociales, nosotros callamos nuestros pensamientos para que de esta forma no nos sintamos "fuera de lugar". Eso me explicaría la razón del porqué todavía no he entrado a una Iglesia Evángelica a encarar a los seguidores del "buen camino" para tildarlos de ignorantes.

Perseverar. Qué difícil es perseverar en la época actual, donde todo se cae a pedazos y a nadie parece importarle nada. Cuanto cuesta asediar los obstáculos, como quién fuera un ariete, para simplemente lograr un objetivo que nosotros podemos trazar como un importante logro, pero que al final de nuestros días, descubrimos que fue un simple galvano en la vitrina de nuestra providencia.

Un simple galvano. Cristóbal Colón puso todos sus esfuerzos en encontrar un camino a las Indias y nunca lo logró, sin embargo el se pensó realizado. Me gustaría saber qué pensaría él de su empresa si se diera cuenta que no descubrío una ruta, sino un continente, que ni siquiera fue nombrado en su honor. Si bien lo más importante del navegante genovés no fue el haber "descubierto" unnuevo continente, sino más bien el haber abierto los ojos al mundo que la tierra no era plana. Me pregunto cuántos dijeron que en realidad no era que la tierra era circular, sino más bien más larga de lo que se pensaba. Y cuántos dieron su vida por intentar demostrar que ellos estaban en lo correcto y el mundo estaba equivocado. Qué sucedería con mi vida si me empeño en demostrarle al mundo que la tierra es plana y me muero pensando que es así... qué sucedería conmigo si perezco imaginando que estoy en lo correcto, no obstante estaba equivocado.

Tras esta confesión, los parroquianos reunidos en aquella mesa quedaron en silenciom imaginando que el trabajo de su vida estaba errado.
-¿De qué nos serviría vivir, entonces?- respondió una voz que rompió aquella introspección general- seríamos simplemente una señaletíca en el camino y... estaríamos equivocado en relación a nosotros.
-¿Y quién nos asegura que estamos en lo correcto? Hace 5 mil años asegurabamos que no estábamos solo en el universo, hace mil pensábamos que eramos centro de él, hace medio milenio creíamos que la tierra era plana y hace docientos años aceptábamos la esclavitud y ahora nos juramos seres libres, cuando la única libertad que tenemos es la de elegir si el negro es malo o el blanco es bueno, lo que a fin de cuentas es casi lo mismo.
-¡Pero es distinto!- respondió una tercera voz, más fuerte que las anteriores- Tu perorata simplista y pesimista me ha hecho darme cuenta que desde que el Homo-Sapiens evolucionó en tal, no nos hemos dado oportunidad a evolucionar físicamente, sin embargo la evolución moral es lo único que hemos ido mejorando.
-¿Mejorando?- Preguntó molesto el primero- ¿Mejorar de acuerdo a qué estándares? Apostaría que Nietszche ahora nos ve más lejos del Superhombre que en su época o que Jesúcristo se debe estar revolcando en su tumba al ver lo que los "evolucionados" han hechocon su palabra.
-Deja de hablar huevadas, Nicanor- le gritó exasperado Antonio, el único de los comensales que se mantuvo al margen del debatehasta ese instante- me empelota que cada vez que te tomas un trago, te empiezas a cuestionar todo y te convierte en un cochino nihilista existencialista.

Nicanor abrió sus ojos de para en par de tal forma que las arrugas de su cara desaparecieron por un instante. Acto seguido se puso de pie, tomó su chaqueta montgomery, su sombrero y abandonó el lugar sin emitir sonido alguno, hasta después de poner un pie fuera del lugar.

-Déjenlo que se vaya- gritó Antonio- déjenlo que se vaya con sus ideas podridas. El ambiente comenzaba a oler a rancio.

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