martes, 4 de diciembre de 2012

Claroscuro

No digas "yo sé" cuando poco sabes deque hablo
ni asientas o me mires interesada
cuando te explico mis ideas locas
mientras piensas en las fosas abisales o las altas cumbres Everest.

Mis besos escapan como perdigones de las escopeta
hacia tus labios, mejillas y rostro;
tus besos se queman  como fósforos
en la cocina.

"La pasión se me incineró en un frío día de julio",
te dije un día y lloraste como las cimas
de las montañas congeladas al comienzo del verano
y su fuego fatuo arde desde entonces
sin pena ni gloria, sin canto ni pésame
sin insulto ni alevosía.