sábado, 28 de diciembre de 2013

El niño del último asiento

Él tiene el corazón roto
espinas se han clavado en su alma
Le quitaron la inocencia
como quién roba un dulce
a un niño

Él no quiere levantarse
le pesa el cuerpo
La comodidad de su cama
como un vientre materno
en sus sueños no hay miseria

Él sabe que el mundo no tiene arreglo
le hablaron de justicia, bondad
le dijeron que era un lugar seguro
que podía confiar en los hombres
le han partido la voluntad tantas veces
divide y conquista
gritan histriónicos

Él se hace pedazos
de a cuentagotas
se divide en mitades
se vuelve indeciso
le duele respirar

Él no se levantó
se quedó entre las sábanas
buscando cobijo
abrió los ojos y vio hambruna
soledad, tristeza
Nadie estuvo ahí para escucharlo

Él se desvaneció
como sombras en la noche
se desvaneció
para no ser recordado
para ser olvidado

Él no tiene nombre
nadie lo recuerda
Él ya no es Él
él pasó a ser
lo que podría haber sido
y no fue


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