Que el océano se
pose en tus ojos
claros, como la arena
del balneario
de mi Infancia.
Tu sonrisa como sol
ilumina el
balneario de
mi Infancia.
Te pido que me dejes
saltar
en el abismo
de tus pupilas,
para perderme
en tus recuerdos
y que en ellos
sólo tú
me encuentres.
En el balneario
de mi Infancia.
A cambio,
juro mantener lejos
las nubes acuosas
que puedan ocacionar
los quebrantos de tu alma.
Mi misión,
será evitarte
las lágrimas,
o en su defecto,
secarlas
y así mantener
libre de escombros
la arena, del
Balneario
de mi Infancia.
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