No me pidas que te olvide.
No me pidas,
que sería pecado
dejar de lado
el sabor de tus manos.
No me pidas que te olvidé,
como el viento
olvida los secretos del viajero.
He besado tus piernas
y tus manos,
he besado tus brazos
y tus labios.
No me pidas que te olvide,
que eso
sería un pecado,
como jurar en vano
que nunca te he amado.
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